ANTONIO HORMIGO

 

Escultor

 

Ibiza-Eivissa

Hormigo, trabajando en una de sus piezas. MOISÉS COPA

Sant Antoni,

11 de Sept. 2010

Antonio Hormigo cumple 30 años de relación con Berri

El artista de Sant Antoni vuelve a su cita bianual con la galería de Sant Agustí con una colección de esculturas que juegan con la textura de la madera
IBIZA | F. DE L.  La primera fue en 1980 y han pasado ya 30 años. Cada dos, Antonio Hormigo saca sus nuevos trabajos del taller y los expone en la galería Berri de Sant Agustí. A través de esas muestras se ha podido seguir la evolución de un artista singular, conocedor como ninguno de los secretos de la madera ibicenca. La próxima se inaugura esta tarde, a partir de las 20 horas, y estará abierta hasta el 30 de septiembre.
«Con el paso del tiempo, con la madurez, Hormigo ha encontrado el equilibrio perfecto entre lo rústico y lo trabajado», explica Gastao Heberle, propietario de la galería y testigo directo de la evolución en la obra del artista, que aprovecha todas las posibilidades de cada pieza: los nudos, las texturas, las raíces...

Hormigo presentará en esta ocasión 18 esculturas de pequeño y mediano formato, todas ellas realizadas en maderas de la isla: olivo, almendro, pino o algarrobo, entre otras, con motivos variados, entre los que destacan los animales y los temas mitológicos, comunes en el escultor. Todas ellas han sido realizadas en estos dos últimos años.

Hormigo, que ya ha cumplido los 80 años, es uno de los artistas más reconocidos de la isla. De formación autodidacta, ha recibido numerosos premios, el último el Portmany que concede el Ayuntamiento de Sant Antoni, que reconoció toda su trayectoria artística. En 2008, el escritor Miguel Ángel González publicó el libro ´Antonio Hormigo. Matèria i esperit´, centrado en su figura.

Diario de Ibiza, 11 de Septiembre de 2010

 

 

Diario de Ibiza 27 agosto 2008

Hormigo: la historia de una pasión

 

El escritor Miguel Ángel González publica un libro sobre la figura y la obra del principal escultor de las Pitiüses. El trabajo examina la vida de Antonio Hormigo y repasa todas las fases de su proceso creativo, desde la idea hasta su exhibición.

 

EIVISSA | JOAN LLUÍS FERRER Antonio Hormigo. Matèria i esperit´ (Editorial Mediterrània), el libro de Miguel Ángel González sobre el gran escultor ibicenco, es mucho más que un trabajo sobre la vida y la obra de un artista que usa ante todo la madera. Estamos en realidad ante un volumen que nos abre los ojos a la vida de los árboles de Eivissa, sus variedades y personalidad propia, el alma de cada uno de ellos. «No nos engañemos. Los árboles hablan, pero lo hacen a su manera, como hablan las piedras, el viento, las nubes y el mar. Cada elemento de la naturaleza tiene su propio lenguaje. ¿No os habla la lluvia?», explica Hormigo anticipándonos así la mística con que afronta su trabajo y justificando el calificativo de `telúrico´ que aparece en el subtítulo del libro para referirse a su producción escultórica.

`El libro de González se adentra con excepcional rigor en todos los aspectos que integran la faceta del escultor, convirtiendo cada uno de ellos en un apasionante viaje introspectivo que delata la unión entre el hombre y la naturaleza. Las explicaciones sobre las distintas maderas autóctonas de Eivissa -la sabina, el enebro, el olivo...- permiten conocer más sobre la vegetación arbórea de la isla que cualquier tratado de botánica. En sus páginas no sólo aparecen las cualidades de cada madera, sino también del universo que rodea a cada una de ellas y, así, se habla de barruguets, aves nocturnas, dragons, referencias al mundo clásico...

`Cuando el texto pasa a abordar la aproximación del escultor a la pieza de madera que será moldeada lo hace casi como una cámara fotográfica que capta cómo la mirada de Hormigo recorre el volumen y los recovecos del tronco, estudiando sus posibilidades y su configuración; cómo planifica la obra, cómo acomete su desbaste y cómo desarrolla, siempre solo y en inalteradas jornadas de trabajo cuasimonacal, lo que se convertirá en una obra de arte.

`La última parte del libro, de casi 300 páginas, se transforma, sin perder ese tono amable que seduce al lector, en un auténtico tratado de escultura que demuestra que se trata de una materia por la que Hormigo y González comparten pasión.La filosofía que anida en cada pieza, las sensaciones plásticas que transmite, su simbología o su interpretación estética son conceptos que, pese a su apariencia especializada, se transforman a través de la pluma de González, en una prosa accesible y amena.

`Para el autor, Hormigo es el escultor ibicenco por antonomasia: «Antes de Hormigo, en Eivissa no se conocían más esculturas que los bronces de Alentorn», proclama categórico el escritor en alusión a las estatuas de Vara de Rey. La admiración que le produce a González el protagonista de su libro está justificada por el excepcional carácter de Hormigo, basado en la «autenticidad» y en su absorta entrega al trabajo en el interior de su taller, que compara con «la ascética soledad del eremita».

`La fusión de Hormigo, su obra y la propia isla de Eivissa, con todos sus elementos naturales y culturales, es una constante en el libro. Así lo afirma el prólogo: «La obra de Hormigo es un reflejo inequívoco de nuestro patrimonio cultural, de nuestra manera de ver, distrutar y entender la vida. Es una escultura que se nutre del mar, el cielo, la luz, los árboles, la tierra, nuestros anhelos y recuerdos». «Hormigo es ibicenco y, como tal, esencialmente mediterráneo. Es por ello que su escultura es un canto a la naturaleza, a la vida y a la alegría de vivir», añade.

 

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