ESCULTORES

 

 

 

 

NOTICIAS

Un momento de la inauguración de la exposición, con la declamación espontánea de un poeta alemán allí presente. JUAN A. RIERA
Ibiza, 25 de Octubre 2012

La escultura que hermana, en Dalt Vila

El resultado de una semana de trabajo de una veintena de artistas se muestra en la Sala Capitular
La primera muestra de escultura en vivo de Vila nace con vocación de continuidad. La veintena de artistas participantes se muestran encantados con la experiencia, que les ha servido para «hacer hermandad» en palabras de Pedro Hormigo, uno de los ´padrinos´ del encuentro. Su trabajo ya está terminado.
ALBERTO FERRER | IBIZA  Desde anoche, la Sala Capitular y la de los Hijos Ilustres del antiguo Ayuntamiento está ocupada hasta el último rincón por unos habitantes desconcertantes. Hay una lechuza, un extraño pájaro negruzco, una figura sedente, una peonza sideral, un bloque que quiere ser persona, un dodecaedro místico, un fiero rinoceronte, un gallo chapado en retales de un viejo 4L y así hasta una veintena de piezas que no tienen en común más que el proceso: son el fruto del trabajo de los veinte artistas que han participado en la primera muestra de escultura en vivo que se celebra en la isla. Ahora configuran una especie de «hermandad» después de siete días de trabajo juntos en el baluarte de Santa Llúcia.

El encuentro nació un poco por casualidad, cuando Analía Varela trataba de atraer a la isla a un escultor argentino que sólo quería cruzar el charco «para algo grande». A ella se le ocurrió organizar un encuentro de escultores que enseguida logró la complicidad de Jaume Marí Torres y Pedro Hormigo, que apadrinan, ex aequo, dicho evento y han participado también en su logística.

La bola fue creciendo y atrapó a una quincena de creadores, quienes se han citado en Dalt Vila durante la última semana para crear a ojos del público, algo que normalmente solo ocurre en la intimidad de sus talleres y que para algunos ha resultado una «experiencia maravillosa» compartirlo, decía Hormigo. Él está encantado con la posibilidad de interaccionar con el público «y con gente del gremio» de la escultura, para quitarle, en ambos casos, «misterio» al arte, como decía Varela.

A otros les ha costado más trabajar ante los ojos de los demás: «Que miren, vale, pero que hablen o pregunten no lo llevo bien, porque me sacan de la concentración», confesaba Gerhard Höehn, responsable de la ´Peonza´, una obra giratoria en metal y cristales que atrajo bastantes miradas por su espectacularidad en la inauguración y durante su gestación.

Höehn lleva seis años viviendo en Ibiza y no conocía más que «a alguno» de sus compañeros de experiencia. Pero lo mismo le ocurre al más veterano de los participantes, Adolf Aymat, de 82 años y en la isla desde 1976. Y al propio Hormigo: «Es curioso, porque los pintores sí organizan más eventos conjuntos», observó.

De Aymat son obras como el rostro tridimensional del porche del Ayuntamiento de Santa Eulària o las esculturas del pabellón de deportes de este municipio. Pero para la semana de escultura en vivo se planteó esculpir la figura de una sirvia en arenisca. La experiencia, el contacto con otros creadores, le ha «rejuvenecido», a pesar de trances complicados como el vendaval que soportaron el sábado pasado y les tumbó «todos los toldos», o la lluvia que le obligó a marcharse a casa otra mañana.

El reto de sacar a la calle el taller
Salvador Valenzuela, cuya figura sentada fue de las más alabadas en la muestra de la Sala Capitular anoche, define su última semana como «una experiencia muy divertida». No se atreve a opinar sobre su trabajo, en parte porque es la primera vez que lo exhibe, a pesar de que se lo han apreciado mucho mientras creaba su pieza, a partir de madera de olivo y una peana metálica. «Sí parece que gusta», concede.

Y ha habido público para todos los gustos: transeúntes, varios colegios –entre ellos uno de Mallorca que pasaba por allí– y de todos los niveles de exigencia. «Los había que preguntaban con toda la intención», decía Hormigo.

Jaume Marí Torres decía que el hecho de trabajar en el baluarte de Santa Llúcia también ha tenido un componente de «reto personal», porque él y el resto han tenido que adaptarse «a no tenerlo todo a mano» como en sus talleres. «Se te puede ir de las manos», aseguraba quien, poco después, se llevaría el premio –dotado con 1.200 euros– concedido por el Ayuntamiento de Vila al que, entre todos los participantes, eligieron como el mejor de esta primera edición.

Pero no será la última, al menos debe haber otra para que Jaume Marí pueda disfrutar las segunda parte de su premio: una exposición que coincidirá con la próxima muestra de escultura en vivo, según anunció el Ayuntamiento.

Sacar los talleres a la calle «es muy común en Sudamérica, sobre todo en Argentina», según la responsable de la muestra, quien para próximos años aspira a crecer en presupuesto y en número de participantes, por «poder traer a más gente de fuera». Este año han sido tres: un mallorquín y dos italianos.

En cualquier caso, las próximas ediciones se mantendrán «fuera del verano», dice Valera. Se harían en primavera u otoño para contribuir a «desestacionalizar» la economía de la isla con un certamen artístico que busca arraigarse y germinar, como la recién nacida «hermandad» de los escultores que proclamó Pedro Hormigo.

Diario de Ibiza, 25 de Octubre de 2012

 

 

Ibiza, 17 de Octubre 2012

Escultura en vivo y frente al horizonte

Una veintena de artistas trabajan de cara al público en el primer encuentro en el baluarte de Santa Llúcia

Fernando de Lama | Ibiza El uruguayo Diego Picabea dibuja sobre un panel de madera los hexágonos que servirán de lados para el dodecaedro del que, una vez relleno de cemento, saldrá su obra 'Meteorito metafísico'. «Pretendo que no quede del todo perfecto, que tenga aspecto de ruina falsa, como si alguien lo encontrara y se preguntara ¿para qué serviría esto?». Picabea es uno de los veinte escultores que ayer comenzaron a trabajar de cara al público en el baluarte de Santa Llúcia, en un día claro y luminoso, mirando al puerto y frente al horizonte de Formentera.

Todos se muestran encantados con la iniciativa, que parte de una idea de Analía Varela y que ha contado con el apoyo del Ayuntamiento de Vila: «Es un lujo trabajar junto al mar, viendo Dalt Vila y Formentera, pero una vez que te centras en tu obra te olvidas un poco», reconoce el ibicenco Jaume Marí, que aún trabaja en el diseño del búho al que dará forma en hierro. Estarán creando en el baluarte hasta el próximo día 24, cada día de 11 a 18 horas. Después harán un concurso en el que ellos mismos serán los jueces y votarán a las piezas de sus compañeros, que expondrán después una semana en el claustro del Ayuntamiento.

Variedad de estilos
Entre los escultores que participan se puede encontrar un poco de todo: diferentes edades, diferentes nacionalidades y, sobre todo, diferentes estilos. Los más jóvenes son los veinteañeros ibicencos Jaume Marí y Salvador Valenzuela. Este último se declara acostumbrado a trabajar en vivo, rodeado de compañeros y con los mismos materiales, aunque con diferentes piezas, ya que fabrica instrumentos tradicionales de la isla en las ferias de artesanía. Entre los más veteranos están los catalanes Pere Martorell y Adolf Aymat, que, a sus 82 años, sigue trabajando la piedra y que saca la forma de una sirvia con el cincel de un trozo de arenisca. Mientras, a sus espaldas, unas turistas japonesas se fotografían ante el panorama del puerto. Durante el primer día ya han pasado un buen número de visitantes, en su mayoría sorprendidos de encontrarse con los escultores.

Entre los materiales abunda la madera, pero también hay diferentes tipos de piedra, hierro, bronce y objetos reciclados. Estos últimos son los protagonistas en la obra de tres jóvenes del sur de Italia: Gigi, Clara Postiglione y Paolo Casoraro, que se conocieron hace años en la escuela de Bellas Artes y que hoy comparten esta experiencia en Ibiza. El primero en llegar, hace años, fue Gigi y los otros dos están pasando un tiempo en su casa y han aprovechado para mostrarse. Postiglione trabaja con los restos de un ventilador y alambres: «Quiero que tenga muchos matices, despertar la curiosidad del espectador». Casoraro crea, con una maleta vieja, un libro del que saldrá un monstruo: «Trabajo con la basura y le doy vida», afirma.

Justo a su lado están Roland Kocherhans y Elena Abeni, de Elrol Artworks, muy conocidos en la isla por sus trabajos conjuntos, que presentarán piezas separadas: «No sería justo ir nosotros en grupo y los demás por libre», aclara Abeni, que trabaja en una mujer «que busca su energía», con hierro y madera. Los mismos materiales emplea el chileno Marco Zurita, que ya ha avanzado mucho su cabeza de rinoceronte en un tronco, que completará con cuernos metálicos. Se muestra encantado de estar en el proyecto: «Está muy bien, quiero tomármelo con calma, pasear, conversar con los otros escultores y disfrutarlo».

Repetir la experiencia
Esa es también la idea de Luis Gallego, madrileño afincado en Ibiza desde hace una década, que compone la enorme cabeza de un cormorán: «Tengo un monopatín y de vez en cuando me doy una vuelta, me interesa ver cómo trabajan los demás, sus trucos, algo que normalmente no puedes hacer». Muy cerca están el alemán Jost Lipinsky y el italiano Ciro Intoccia trabajando en esculturas en madera; el también alemán Gerhard Höhn, que hará una enorme peonza metálica que será movida por el viento, y el español Guillermo Zarco, regresado a Ibiza tras dos décadas en Suiza, que saca diferentes caras de un bloque de calcita: «Es una escultura mística que representa esta primera unión de escultores», explica, mientras retira el polvo con un trapo.

El último de todos es el ibicenco Pedro Hormigo, que apadrina el proyecto y que asegura que espera que se repita en los próximos años: «Es una primera experiencia y tendremos que aprender de ella, pero es una idea muy bonita».    

Diairo de Ibiza, 17 de Octubre de 2012

 

 

Libro de visitas

Todavía no hay comentarios.
Introduce el código.
* Campos obligatorios