VICENT RIBAS PRAST

"TRULL"

 

Fotografo

 

Ibiza - Eivissa



 

 

 

VICENT  "TRULL"

fotógrafo y viajero

 

 

 

 

Vicent Trull, en Sant Agustin, su pueblo de  residencia, en las fiestas del 30 Aniversario de la fundación de Sa Colla de Es Vedra, grupo folclòrico del pueblo, que celebraron en las fiestas patronales  2011

Exposición - Vicent un viatger empredreït

Centre Cultural Can Curt

Sant Agustí des Vedrà, s/n 07830 - Sant Josep

Web oficial 
del 23 de Agosto al 1 de Septiembre de 2013
Horario: 19:30 - 22:30

El departamento de Cultura de Sant Josep e Isa Sanz organizan una exposición en Can Curt de la obra de Vicent 'Trull' | Las imágenes del artista se combinan con las de otros fotógrafos para mostrar un antes y un después de diferentes rincones.

Paisajes de países a veces lejanos y otras veces más próximos. Rostros exóticos de nacionalidades de los hemisferios norte y sur. El eclecticismo de los más recónditos rincones del mundo en una sala del pequeño pueblo de Sant Agustí.

Vicent Ribas Prats, conocido como Vicent Trull, emprendió su último viaje hace poco más de un año. Ahora se le rinde homenaje con una exposición en la sala de Can Curt durante las fiestas de Sant Agustí, como él solía hacer año tras año desde los años ochenta para enseñarle a su pueble algún rincón del planeta. 

María José Ribas, concejala de Cultura de Sant Josep, con la hija del fotógrafo, Angelina Ribas, presentaron ayer los detalles de la exposición 'Homenaje a Vicent Ribas, Trull'. La concejala destacó la importancia histórica de la obra del artista y aseguró que se ha escogido Sant Agustí para exponer sus instantáneas porque «él era de aquí y era muy apreciado por la gente del pueblo». Además, aprovechó para agradecer a todos los que han hecho posible la exposición, especialmente a sus familiares, «que colaboraron muchísimo en la labor de buscar el material», a los fotógrafos que han participado y a periodistas, amigos y compañeros «que han puesto de su parte». Angelina Ribas añadió que «el agradecimiento es mutuo», ya que su familia también tenía «muchas ganas» de rendirle homenaje a Trull.

La exposición
La concejala de Cultura explicó que la exposición se dividirá en diferentes partes. La primera de ellas recoge algunas de las fotografías de los viajes de Trull alrededor de los 109 países que visitó, muchas ya expuestas otros años, y los retratos de gente de diferentes nacionalidades. En otra zona de la sala se aprecian imágenes de la vida y costumbres del campo y de la gente de pueblos de la isla. También se pueden ver fotografías en blanco y negro anteriores a 1965 que tienen «mucho valor histórico», aseguró la concejala. El homenaje se completa con la colaboración de varios fotógrafos de Ibiza que han captado con sus cámaras los paisajes de la isla que el propio Trull había inmortalizado para mostrar los cambios que han sufrido con los años. También se podrán leer textos de amigos, compañeros y otras personas que «quieren compartir su particular visión del fotógrafo», afirmó Ribas. Finalmente, la sala contará con un homenaje especial de Christine Spengler, reconocida fotógrafa de guerra.

Vicent Ribas Prats dejó un legado de aproximadamente 3.000 fotos, todas ellas firmadas e idenficadas con el año en que se hicieron. Paco Rocha se ocupó de revelar en su día la mayor parte de las fotografías de Trull.

El hombre que visitó 109 países a lo largo de su vida era, según recuerda su hija, «activo y muy trabajador y sabía vivir y hacer vivir a los demás». Angelina Ribas recordaba como viajó con su padre a Grecia «en un Seat 850» a los 16 años pero, aseguró que es su hermano, Vicent, el que «sigue los pasos» de su padre, 

Diario de Ibiza, 23 de Agosto de 2013

 

 

 


 

 

 

 

Último adiós a Vicent "Trull"

El féretro con los restos mortales de Vicent Ribas Prats, a la salida de la iglesia de Sant Agustí. JUAN A. RIERA

IBIZA | REDACCIÓNSant Agustí acogió ayer a mediodía las honras fúnebres de uno de sus vecinos más conocidos y dinámicos, Vicent Ribas Prats, Trull, que falleció el pasado sábado a los 84 años de edad.

Decenas de personas abarrotaron el templo parroquial para despedir a este viajero inquieto e incansable que recorrió 109 países e inmortalizó también en miles de fotografías actos y personajes de toda índole de nuestras islas. Durante la ceremonia, el párroco de Sant Agustí, Álvaro González Mesa, que concelebró el funeral con el vicario general de la diócesis, Vicent Ribas, y el actual párroco de Formentera, Miguel Ángel Riera, elogió la personalidad y la labor de Vicent Trull, siempre muy ligado a la parroquia, con la que colaboró estrechamente durante años. También fue fundador y primer presidente de la Associació de Majors de Sant Agustí, para la que logró su actual local social de Can Curt.

Diario de Ibiza, 26 Junio 2012

 

 

 

 

 

 

 

Vicent "Trull"

fotógrafo y viajero incansable

El último viaje de Vicent ´Trull´

El fotógrafo y viajero incansable Vicent Ribas Prats fallece en su domicilio de Sant Agustí a los 84 años Había visitado 109 países
Vicent Ribas Prats, ´Trull´, falleció ayer en su domicilio de Sant Agustí, a los 84 años. Muy conocido por su intensa labor como fotógrafo de viajes y de actos sociales, así como retratista, ´Trull´ se dedicó profesionalmente a la banca hasta que se jubiló a los 58 años. Desde entonces no dejó de hacer varios viajes al año. Recorrió y fotografió 109 países. El último, Corea del Norte, el pasado verano.

PEP RIBAS | IBIZAEl incansable viajero Vicent Ribas, Trull, emprendió ayer por la mañana su último viaje sin retorno. Falleció en su domicilio a la edad de 84 años, víctima de un cáncer renal muy agresivo, después de haber podido superar las consecuencias de una intervención quirúrgica que se le practicó en Son Espases el pasado mes de marzo.

Su sobrino el doctor Carlos Rodríguez Ribas señala que en esta operación, en la que se le extrajo un riñón, se descubrió que el cáncer que se le manifestó el año pasado estaba muy extendido y resultó tan agresivo que en pocos meses le debilitó. No obstante, se mantuvo consciente hasta el último momento y solamente los dos últimos días había guardado cama; hasta entonces se levantaba cada día, caminaba, y hacía una vida casi normal.

Hijo de padres ibicencos, Vicent Trull nació en Barcelona 14 de febrero de 1928. Se dedicó profesionalmente al mundo de la banca, concretamente en el Hispanoamericano, en el que trabajó desde los 18 años. Sus periodos de vacaciones solía viajar por Europa, siempre acompañado de su cámara y sacando fotografías de todo aquello que le llamaba la atención. En 1965 salió por primera vez de Europa en una visita a Marruecos y, a partir de entonces, puso sus objetivos cada vez más lejos y no dejó de hacer viajes por países distintos siempre que tuvo oportunidad.

En 1974 el banco Hispanoamericano abrió una sucursal en Ibiza y destinó a Vicent Trull como apoderado de la misma. Por este motivo, compró una casa de nueva construcción en Sant Agustí, que era el lugar de origen de su padre, y se mudó definitivamente a la isla. Pocos años después, pasó a ser el director de su banco, hasta que se jubiló. La entidad desapareció posteriormente, tras fusionarse con otros bancos.

Después de su jubilación Vicent Trull no dejó de hacer varios viajes al año, acompañado de su mujer, Rosita, y en ocasiones, de su hijo, Vicent.

El último que realizó, con su hijo, fue en verano del año pasado, cuando fueron a Corea del Norte, el país que hacía el número 109 de los que había visitado y documentando fotográficamente. Los dos Trull, padre e hijo, fueron de los primeros occidentales que recibió este país tras su reapertura al exterior.

Vicent Ribas hijo asegura que el viaje resultó muy satisfactorio, ya que su padre, a pesar de sus 83 años, estaba bien de salud y aguantó toda el periplo en muy buenas condiciones. Aunque en los últimos meses, su vida estuvo marcada por su intervención quirúrgica, que le fue debilitando, su familia asegura que nunca dejó de hacer planes de futuro. Su ilusión era seguir recorriendo el mundo.

Un gran optimista
«Creo que a mi padre se le podría catalogar como un gran optimista, ya que él siempre veía el vaso medio lleno», comenta su hijo Vicent, que destaca igualmente de su progenitor sus dotes de relaciones públicas, una característica que no solo le valió un gran aprecio por parte de la gente que le conoció, sino que obtuvo la colaboración de numerosos personajes a los que fotografió a lo largo y ancho del planeta.

Pero el trabajo fotográfico de Vicent Trull no se limitó a sus viajes, sino que su cámara ha sido un fiel reflejo de la vida cultural y social de su pueblo durante varias décadas. Realizó numerosas exposiciones fotográficas, primero en Sant Josep, luego en Sant Agustí, en las que mostraba por una parte los periplos que había realizado por distintos países y por otra, las escenas de la vida social de la isla y también retratos individuales de la gente del pueblo.

Trull regaló desinteresadamente miles de copias fotográficas a las personas a las que retrató en alguno de los actos a los que asistía, como fiestas populares, comidas colectivas o actos multitudinarios de cualquier índole. En consecuencia, son innumerables los vecinos del municipio de Sant Josep que guardan en su casa alguna foto tomada por este hombre, al que se conoce como ‘el fotógrafo del pueblo’.

Vicent Trull no será recordado únicamente como viajero incansable, sino también por la vida social que llevó a cabo en su pueblo, especialmente desde que se jubiló. Entre su intensa labor, fue fundador y durante varios años el primer presidente de la Associació de Majors de Sant Agustí, para la que consiguió su actual local social en Can Curt.

Sus aficiones: Excursionista, viajero y fotógrafo ‘artesanal’ de gran calidad
Nacido el 14 de febrero de 1928, Vicent Ribas, ‘Trull’, empezó a trabajar a los 16 años en el Banco Hispanoamericano, en el que desarrolló toda su actividad profesional hasta su jubilación, en 1987, cuando era director de la sucursal de esta entidad en Ibiza. Tenía 58 años. Sus grandes aficiones han sido el excursionismo, los viajes y la fotografía, con lo que a lo largo de su vida ha reunido un voluminoso archivo de material fotográfico, que siempre ha dejado a disposición de cualquier medio que lo quisiera utilizar. Además del medio centenar de exposiciones que presentó sobre su trabajo, la mayoría en Sant Josep y Sant Agustí, colaboró asiduamente en la revista ‘Ibiza’ y en ‘El Pitiús’ del Institut d’Estudis Eivissencs, entidad de la que ha sido durante años documentalista y archivador de imágenes. Se consideraba un fotógrafo «artesanal», por lo que no llegó a hacer uso de los nuevos avances de la tecnología digital. Tampoco tuvo pretensiones profesionales ni pecuniarias, pero su trabajo fotográfico se considera riguroso y de una gran calidad

Diario de Ibiza, 24 Junio 2012

 

 

 

Cetáceo de 3.000 kilos arrastrado por los pescadores hasta Sant Antoni. El tío de ´Trull´ está sentado encima. V.T.
Viajes

La venganza del chaval que suspendió Geografía

El fotógrafo Vicent Ribas, ´Trull´, retrató con solo 18 años una Ibiza aún virgen durante un viaje que realizó en 1946 a la tierra natal de sus padres
JOSÉ MIGUEL L. ROMERO | SANT AGUSTÍ Vicent Ribas Prats, Trull (Barcelona, 1928), tomó una decisión crucial a los 14 años: dejar de estudiar. «Papá, no quiero tocar más libros, quiero trabajar». Trull estaba rebotado: los escolapios de la calle Ample de Barcelona le acababan de suspender la asignatura de Geografía. En realidad, le pusieron un 5: «Pero esa nota era para mí como un suspenso», recuerda. Un 5 a él, que tanta pasión mostraba por esa materia y a la que había dedicado tantos esfuerzos. Intolerable. Aquellos maestros no parecían tener en cuenta, además, que el chaval había pasado toda la Guerra Civil en un pueblo, Sant Quintí de Mediona, a 60 kilómetros de Barcelona, en el que las vacaciones escolares duraron toda la contienda.

Se colocó entonces de amanuense en el despacho de unos arquitectos y administradores de fincas. Y empezó a fraguar su venganza: aprender geografía viajando. El pasado mes de julio, con 83 años, visitó Corea del Norte, su país 109. Vendetta consumada.

Sintió el prurito viajero desde muy joven. Conserva aún su primer álbum de fotos –artesano– que tomó entre los años 1944 y 1946 con su Kodak de cajón. Con ella retrató a sus amigos Josep Palou y Manel Calderó en los Pirineos, la Costa Brava, Guilleries, el castillo de Eramprunya... Y Ibiza. Aquí desembarcó el 3 de mayo de 1946 y permaneció durante 15 días alojado, junto a Josep, en la casa de su tío Mariano Ribas, chófer de la legendaria Parrala. En dos hojas de aquel álbum colocó 14 fotografías de esa estancia, imágenes de una isla que poco tiene que ver con la actual, en la que cuesta localizar en el horizonte alguna vivienda, de payesas ataviadas a la antigua usanza que caminan por las calles sin asfaltar de Sant Antoni, de una bahía de Portmany cuya franja de litoral virgen tenía los días contados.

Entonces auxiliar de banca en el Hispano-Americano, el joven Ribas, de 18 años, regresaría a la isla poco después, pero no de vacaciones, sino para hacer la mili, cuando caían dos años (vistió uniforme entre enero de 1948 y diciembre de 1949). La hizo en Marina, primero en Cartagena, luego en Sóller y más tarde, gracias a que su tío Mariano se sacó de la chistera un contacto con un contraalmirante influyente, cosas de la época, terminó en Ibiza como secretario del comandante de Marina José López Pascual, del que no guarda grato recuerdo porque además de que no le dio un solo permiso durante un año, le amenazaba constantemente con enchironarle en el castillo. Suspiró de alivio cuando le sustituyó Jaime Vadell.

De esa época conserva otro álbum con fotos de una procesión celebrada en la Marina (del 18 de junio de 1949) y de un cetáceo de 3.000 kilos que remolcaron a puerto los pescadores de Sant Antoni. En la imagen aparece su tío Antonio encima del animal, que luego vendieron al pescadero de una caseta próxima a la Ayudantía de Marina: lo fileteó y extrajo toda la grasa posible.

Con aquella rudimentaria Kodak, que al cargar carretes de solo ocho negativos requería que el fotógrafo atinara y tuviera buen pulso, captó las imágenes que pegó en un tercer álbum con motivos ibicencos, fechado entre agosto de 1949 y junio de 1955. Contiene fotos de su boda con Rosa Cabedo, el amor de su vida, su inseparable compañera desde hace 65 años. Rosa es la protagonista de buena parte de esas imágenes: de perfil desde el hotel Portmany con la bahía homónima de fondo; su fina silueta con Cala Gració de fondo; retrato a contraluz captado desde el Museo Arqueológico de Vila con la bahía de fondo... Pero también de unas matanzas en Sant Josep en 1949 y de la llegada al puerto de Ibiza a bordo del ´Ciudad de Mahón´, un viaje que realizó entre el 5 y el 14 de septiembre de 1951 y en el que de nuevo le acompañó Josep Palou.

Rincones irreconocibles
Con Palou salen montados en bici en ses Salines, con una vagoneta de la Salinera detrás, o posando por calles y calas de una isla que poco tiene ya que ver con la actual. Sesenta años la han transformado radicalmente, hasta el punto de que resulta difícil reconocer algunos de los rincones que Trull captó con su vetusta cámara, como la cala de Port des Torrent en el año 1955 o el faro de ses Coves Blanques, en Sant Antoni, aún visible desde la costa, sin que ningún edificio lo taponara ni impidiera que sus haces de luz advirtieran de la cercanía de tierra firme. Precisamente, entre las miles de fotografías que Vicent Ribas conserva se encuentra una en la que el protagonista es su hijo Vicent cuando tenía tres años. Datada en julio de 1955, el pequeño Vicent observa en ella cómo un camión vuelca rocas  al puerto durante las obras de construcción del nuevo dique de abrigo, el que jubiló al faro de ses Coves Blanques.

Los padres de Trull emigraron de Ibiza a Barcelona a comienzos de siglo, después de que su progenitor, Vicent, regresara con 500 duros en el bolsillo tras su experiencia como indiano en Cuba. Los negocios no le salieron bien –invirtió su dinero en una tienda de telas que no prosperó– y se embarcó con Margarita rumbo a la capital catalana. Trull hizo el definitivo viaje de regreso en 1974, cuando el banco en el que trabajaba abrió una sucursal en la Vía Púnica. Se acabaron entonces los viajes esporádicos a la isla de sus ancestros: con su cámara, entonces una Minolta, ya no retrataría Ibiza con la curiosidad del viajero, sino con un afán casi etnológico.

Deseos al alcance de la mano
Se instaló en Ibiza como apoderado-cajero, pero a los tres años ya era director de la sucursal, que con éxito traspasó al paseo de Vara de Rey, una zona más concurrida. Cuando le propusieron llevar las riendas de la entidad financiera, recordó a su interlocutor aquel suspenso en Geografía que le había marcado la vida: «¡Pero si no tengo estudios, ni siquiera hice el Bachiller!», le espetó. No digas nada y ten seny, le vinieron a decir.

Doce años más tarde se jubiló y se centró en su pasión, los viajes. El pasado mes de julio colocó una chincheta roja (la 109) sobre el mapa colgado en su despacho con vistas a Cap Nunó en el que señala cada país que ha visitado. «He conseguido hacer realidad todos mis deseos porque estaban al alcance de la mano», explica este hombre afable que ahora solo quiere recuperarse de un cólico para clavar otra chincheta, la 110, bien en el Polo Sur o en Tailandia.
Diario de Ibiza, 18 de Septiembre 2011
 
 
El último viaje solo, una vuelta por los Emiratos Árabes. V. R. P.
La vuelta al mundo con... Vicent Ribas Prats ´Trull´

A por 109 países a sus 83 años

El trotamundos Vicent Ribas Prats, ´Trull´, ha fotografiado con su Minolta 108 países y ya prepara su próximo periplo: visitar Corea del Norte
JOSÉ MIGUEL L. ROMERO | SANT AGUSTÍ       Vicent Ribas Prats, más conocido como Vicent Trull, cree que su pasión por viajar le viene por vía genética. Su abuelo materno murió en la Argentina, adonde emigró, y su padre, el agustiner Vicent Ribas, también ejerció a principios del siglo XX de indiano en Cuba. De allí regresó a Ibiza con 500 duros en el bolsillo, que invirtió en una ruinosa tienda de telas en Sant Antoni, lo que le obligó a abandonar de nuevo la isla, esta vez rumbo a Barcelona. En esa ciudad fue donde nació Trull, hijo de la también ibicenca Margarita, de Sant Josep.

Si por algo es conocido en la isla es por las exposiciones que ha montado con fotografías de sus periplos, en los que, hasta el momento, ha visitado 108 países. El último fue Cabo Verde, que holló el pasado mes de abril junto a su hijo Vicent, que le acompaña en sus últimos viajes. El próximo será Corea del Norte, el inexpugnable baluarte de la ortodoxia comunista. Ha invertido dos meses de gestiones para poder penetrar el próximo 18 de julio en uno de los países más impermeables del mundo, hasta el punto de que la agencia que le ha tramitado algunos de los documentos le recomienda que no vista pantalones tejanos en determinadas visitas (una ofensa en ese reducto anticapitalista) y le advierte de que tendrá que depositar el móvil en la aduana.

¿Cuándo sintió por primera vez ese prurito turista? Un álbum confeccionado con sus propias manos y que contiene 37 páginas repletas de imágenes en blanco y negro y comentarios de cada una de ellas da fe de la fecha en que empezó a corretear por el mundo. Está estampado con fotografías captadas entre 1944, cuando tenía 16 años, y 1946 con su Kodak de cajón, que solo admitía un carrete de ocho negativos («había que atinar», subraya) y que se enfocaba mirando desde su parte superior. Son imágenes de sus primeras excursiones a los Pirineos, siempre en compañía de sus inseparables amigos Josep y Manel (ya entonces escribía sus nombres en catalán), y sus primeras incursiones en la tierra de sus progenitores, de las que conserva fotos de una época irrepetible: Cala Tarida virgen, las calles sin asfaltar de Sant Antoni...

Con cuerda de persiana
Para aquellas excursiones en las que dejó su huella en la nieve pirenaica, Trull escalaba usando «una cuerda de las de persiana». «Yo contemplando territorio francés», se lee bajo una de ellas. Se halla en la cumbre del Pic de l´Infern, cerca de Núria, y fue retratado entre el 20 y el 22 de abril de 1946. Aparece también junto a Manel y Josep en el castillo de Burriac, en una imagen impresionada el 4 de junio de 1944. Aún conserva los clichés de esa época.

En un campamento de la Agrupación de Excursionistas de Cataluña, de la que era miembro, conoció a Rosa Cabedo, a la que le unía ese vicio por conocer mundo. Se casó con ella en 1952 y desde entonces no pararon de estampar visas en su pasaporte.

Su primera travesía por países no europeos fue a Marruecos, en septiembre de 1965, tras pasar por Barcelona, Madrid, Las Palmas y Tenerife y aterrizar en Casablanca. Son unas de sus primeras fotos de viajes en color. Pocos años más tarde, en 1973, se embarcó en otra aventura arriesgada: partir de Barcelona en un Seat 850 de color azul y cuatro puertas, y atravesar con él el sur de Francia, llegar al Trieste y penetrar en la entonces Yugoslavia de Tito hasta alcanzar Grecia. Durmió en tienda de campaña junto a su esposa y dos hijos. El Seat aguantó todo el asfalto que le echaron entre el 14 de junio y el 6 de julio.

Piedras, tiros, besos
En Mongolia le tiraron piedras  («Iba hablando en catalán con otros y nos confundieron con rusos»), en Yemen le tirotearon cuado regresaba a Omán a bordo de un 4x4. Y en Senegal se lo debieron comer a besos cuando en marzo de 2004, del 19 al 30 de ese mes, fue allí para colocar la primera piedra del Centro Médico Juan Beitia, pagado con fondos de la Associació d´Amics de Diakha Madina. Trull muestra orgulloso las fotos de la clínica ya totalmente construida que Maria Ribas, responsable de Educación de Sant Josep, tomó cinco años después cuando viajó a aquel país.

Desde 1986 pudo dedicarse plenamente a su afición. Fue entonces, a los 58 años, cuando este trotamundos se jubiló tras haber trabajado en el Banco Hispano Americano casi cuatro décadas.  Desde entonces no hay frontera que se le resista (ni la de Corea del Norte): China, Groenlandia, México, Birmania, Estados Unidos (dos veces), Rusia (otras dos), Argentina (ha ido tres veces), la India (2), Irán, Indonesia, Islandia, Israel, Japón, Tanzania, Jordania, Argelia, Belice, Perú, Siria... Tantos lugares que ya no recuerda cuál fue su país número 100: «¿Libia, Chipre?».

Previsor, en las aduanas de los países árabes muestra un folio escrito en esa lengua en el que advierte de que, desde hace 14 años, porta en su cuerpo un marcapasos. 
Casi siempre acompañado de su esposa (ahora jubilada de estos viajes) o de su hijo, Vicent, su última aventura en solitario tuvo lugar entre el 11 y el 17 de noviembre de 2009. Voló entonces a los Emiratos Árabes, donde fotografió el colosal Burj Dubai. «Me fui solo porque necesitaba salir de la isla. Mi hijo no podía acompañarme, pero me decidí», detalla. Allí compró una indumentaria típica del lugar: túnica blanca y pañuelo rojo para la cabeza. Porque Trull tiene dos costumbres: la primera, adquirir un traje típico del lugar que acaba de visitar; la segunda, disfrazarse cada año por matanzas con esa vestimenta. Y aquel año le tocó meterse en la piel de un jeque.

Vicent Ribas indica que para  recorrer el mundo solo hacen falta tres cosas: la primera, la salud, fundamental; la segunda, tener tiempo, que él ha aprovechado con inteligencia en los 24 años que lleva jubilado, y la tercera, dinero. Sobre esta última, asegura que en muchos de esos viajes ha gastado menos que si se hubiera quedado en Ibiza, «que es muy cara»,

¿Y cuál ese lugar adonde le hubiera gustado ir pero que por imponderables no ha podido visitar aún? La Antártida. Es su espina. Echa la culpa a una guía  que en Ushuaia (Argentina) le convenció de que perdería el avión si tomaba aquel barco que tardaría una semana en aprovisionar las estaciones científicas del Polo Sur. Ahora, con el tiempo, se lamenta. Habría merecido la pena perder ese avión, lo sabe y le da rabia. 
–Podría volver a intentarlo. Después de Corea del Norte.
Piensa en la sugerencia y sonríe. Quizás sea la chincheta 110. Esta vez de color blanco
Diario de Ibiza, 9 julio 2011
 
 

ON ÉS BUTÁN? (Toni ROCA)

 

És un del eixos fonamentals dels  nombrosos viatges per tot arreu (i la cosa sembla que continua) fets per l´amic Vicent Ribas, en Vicent Trull de tota la vida: anar pel món i captar la seqüència precisa i exacta que sovint es creua pels mil i un camins que troba i observa. Mira i escolta com passa, sovint volant, la vida entre paisatges exòtics d´estranya, rara bellesa, de singular atractiu, d´explosió ecològica que enlluerna sempre els ulls àvids del viatger.
Àvid viatger com és per exemple, Vicent Trull, infatigable a l´hora de programar excursions a l´exterior, fer les maletes i recórrer el món. I aviat, aviat, la resta de
l´Univers. Júpiter, tal vegada. O Mercuri. La Lluna no, perquè ja els americans,
fa temps, arribaren abans que ell. Viatges amb continuïtat i esperança que l´han portat des de Trípoli a Vietnam, de Vietnam al Senegal passant a l´Egipte dels faraons. Lamenta, però, que per raons de salut mai podrà visitar Bután, un lloc  imprevisible que no podria senyalar al mapa.
Tot això ara és present a l'exposició -diuen que mil fotografies- que des de dilluns passat penja a les parets del Club Diario de Ibiza. Material fotogràfic obra de Vicent Ribas i que
ens aproxima al quasi cent viatges que ha fet. I no són cent perquè el fotògraf, que és tossut, no vol contar Mònaco: «No és un país, és un casino i quatre carreteres...». I aquí, el company Trull, s'equivoca.

 

Diario de Ibiza, 8 Març 2016

 

 

 

 

 

 

 

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