TORRE D’EN VALLS

o d'en Campanitx


TORRE D´EN VALLS o D´EN CAMPANITX 
Texto y documentación extraídos del libro: "TORRES DE DEFENSA DE SANTA EULALIA. Aportación al conocimiento del Patrimonio Histórico del Municipio de Santa Eulària des Riu". Autores: Michel Ferrer Clapés y Antonio Ferrer Abárzuza. Patrocinado por el Ilustrísimo Ayuntamiento de Santa Eulària des Riu.

DESCRIPCIÓN
Se trata de una torre de defensa costera para albergar artillería; se edificó durante la segunda mitad del siglo XVIII, concretamente el plano original lleva fecha de 1763. Al igual que las de Port de Balansat, Portinatx, Cap des Jueu, Torre d"en Rovira y las de Formentera: Torre de Punta Gavina, des Cap de Barberia, des Pi des Català y de Punta Prima; son fruto de un plan de defensa global de las islas gestado en el siglo XVIII. Este plan contaba con las ya existentes, o sea, la del Carregador de la Sal, la de Santa Eulària, la de Sant Antoni y la de Ses Portes, además de la del Espalmador, construida durante la primera mitad del siglo XVIII.
Las características de la Torre de Campanitx, y por extensión de todas las construidas en las islas durante esa época (excepto la de Espalmador), son las siguientes:
Planta baja. Se encuentra dividida en dos mitades, una de ellas maciza y la otra dividida a su vez en dos compartimientos: uno el polvorín, que cuenta en esta torre con dos respiraderos, el otro, el depósito de víveres en el que se encuentra la escalera adosada al muro que da acceso a la planta principal. En el trayecto de la escalera encontramos dos troneras. 
Primera planta. Constituida por una sola habitación abovedada en la que se encuentra la entrada, una tronera en el polo opuesto a ésta y la escalera de acceso a la garita, además de la escalera antes citada por la que se desciende a la planta baja. La entrada a la torre se encuentra defendida exteriormente por el matacán de la garita, dos fuertes puertas cierran el paso, entre ellas la ladronera, que es un orificio rectangular que comunica el túnel de entrada con la garita, por este orificio se podía abatir a los asaltantes que hubiesen conseguido atravesar la primera puerta. 
Plataforma. En ella encontramos una garita rectangular cuyo costado exterior se adapta a la curvatura del muro, en su interior encontramos el matacán sostenido por cuatro ménsulas que como ya hemos dicho servía para defender la entrada, sobre él dos aspilleras dominan el camino de acceso a la torre; en el suelo de la garita encontramos la boca de la ladronera antes descrita, además de la estrecha escalera de caracol que comunica con la primera planta. En el exterior de la caseta la plataforma cuenta con un parapeto corrido, es decir sin troneras; desde aquí se domina todo el sector de la costa comprendido entre Punta Grossa y el Cap Roig, además de Tagomago. Exteriormente la torre se nos presenta como un cuerpo troncocónico que se levanta sobre la base que se adapta a las irregularidades del terreno. Presenta, la torre dos botacones de adorno, uno a media altura y otro en la parte superior a partir de la cual el parapeto asciende verticalmente. La entrada situada en la primera planta es de arco de medio punto, la torre se encuentra coronada por la garita con cubierta a dos aguas. Originalmente el aparejo de la torre estaba formado por piedras de mediano tamaño reforzadas con mortero, además contaba con seis nervios de piedra arenisca ("marès"), cuya función es de dar rigidez al edificio. Actualmente sólo cuenta con este tipo de aparejo la parte que resistió la explosión que como vemos seguidamente causó la destrucción de la torre, y que por lo tanto no hubo de ser restaurada, en cuanto a los nervios de "marès", sólo cuenta con tres de los seis que originalmente tuvo.

ESTADO DE CONSERVACIÓN
Restaurada hace unos años y a nuestro parecer usando materiales inadecuados y habiéndola dotado exteriormente de una escalera de madera que tampoco existía originalmente, ya que los torreros de la época usaban escaleras de mano o de cuerda que se retiraban cuando era necesario; por lo tanto, para recobrar su imagen primitiva dicha escalera debería retirarse, en nuestra opinión (la de los autores del libro). 
Vicente Tur Guasch, interesado en las tradiciones locales, ha podido recoger las versiones siguientes sobre las causas que motivaron la destrucción de la torre. A falta de versiones escritas, las ha recogido oralmente y son las siguientes:

1.- Por las fechas en que ocurrió la explosión, se encontraban destinados como torreros en la misma, unos tales Gorc y Colomar, quienes por las noches acostumbraban a ir a "festejar" y de "finestres" con los jóvenes del contorno; cosa que no hacía gracia a los mozos del lugar, que para vengarse prendieron fuego al polvorín de la torre una noche cuando ellos se encontraban ausentes. 
2.- La otra versión es que siendo Colomar el torrero, natural de San Carlos, invitó a su compañero Gorc a cenar a su casa con motivo de las matanzas, y encontrándose en este menester les sorprendió la explosión; que al igual que en el caso anterior, pudo ser provocada por los rivales en las lides amorosas. 
Sólo recientemente tenemos noticias escritas de la referida explosión, gracias a la paciente y delicada labor de un ilustre militar, D. Eduardo Posadas, el cual es un verdadero amante de todo lo que a nuestra Historia se refiere y que en los últimos tiempos ha venido publicando unos maravillosos artículos a través de los medios informativos locales. El del "Diario de Ibiza" del día 1 de febrero de 1983 bajo el título de la "Voladura de la torre de Campanitx" escribía un interesante artículo sobre la explosión ocurrida en la citada torre en el que se declaraba lo siguiente: Los torreros en cuestión no eran otros que Vicente Guasch, alias Gorc, y Marcos Colomar, naturales de Santa Eulària y posiblemente ambos de la Parroquia de Sant Carles, en la que aún existen miembros de la familia del primero e incluso la casa de sus antepasados. 
En una reciente conferencia sobre las torres de defensa, fijábamos la fecha del accidente entre los años 1860 y 1867, al tiempo que sugeríamos la posibilidad de que la catástrofe hubiera sido originada por una descarga eléctrica durante una tormenta, y como a continuación veremos, andábamos en lo cierto. Respetamos la tradición y ortografía de los fragmentos de escritos de la época que transcribimos, retocando sólo algunos puntos para mayor comodidad de su lectura. El siguiente telegrama que el gobernador Militar de Ibiza cursa a las 8 h 56 m del día 29 de noviembre de 1864, al Excmo. Sr. Capitán General de estas islas, junto con la notificación que por escrito le hace al día siguiente, nos precisa la fecha y las causas de la voladura. Dicen así uno y otro:
"Según aviso del Torrero una chispa eléctrica ha incendiado la pólvora de la torre de Campaniche y volado la mitad. No hay desgracias". 
"Según parte verbal del Torrero Vicente Guasch, que ha recibido esta noche, de una tormenta que se presentó en la del 27 al 28 inmediatos, descargó una exsalación en la torre de Campaniche, término de San Carlos, de la Isla, situada a 6 horas de esta plaza al N.E. causando la inflamación de un quintal de pólvora, que como torre artillada, contenía una pieza de hierrro y diez balas de 13 centímetros, ha destruydo la mitad de dicha torre, sin originar desgracias personales. En su consecuencia he dispuesto salgan inmediatamente en aquella dirección el Celador de fortificación y el Ayudante de esta plaza para que en vista del siniestro acaecido forme la correspondiente memoria, que aclare el suceso y los daños ocasionados lo cual tendré el honor de elevar a la superioridad de V.E. tan luego como sea terminado".

Por su parte, el Sargento Celador del Cuerpo de Torreros de la Sección de Ibiza, informaba a su jefe, el de la Comandancia de Torreros de Baleares lo que sigue:
"Con esta fecha (29 de noviembre 1864) recibo de los torreros de Campanich, el parte siguiente. Pongo en el conocimiento de Vd., como en la noche del domingo día 27 del corriente hallándome con mi compañero Marcos Colomar, en la torre de Campanich salimos a reconocer el distrito de nuestra vigilancia, y observamos un buque que al parecer se dirigía a la costa; más como estava algo distante y la atmósfera se había cargado hasta el punto de amenazar lluvia y desprendió algunas exsalaciones eléctricas, acompañadas de truenos, nos recogimos en la mencionada torre, empero aún que esas continuaron, conociendo que el buque no podría estar lejos de punto de desembarco, bolvimos a salir, llegamos a la orilla del mar, y viendo que aquel buque había desaparecido de la vista, regresamos otra vez a la torre, y nos encontramos en la inesperada novedad, que parte de ella estaba derribada, cuyo suceso tan solo podemos atribuir a algún rayo.- Por el torrero Vicente Guasch, Antonio Llobet.
Por lo cual enseguida me trasladé en aquel punto, con el fin de asegurarme del caso, y habiendo hecho varias observaciones evisto derribada en poca diferencia la tercera parte de la torre, esto es, por la parte exterior, y lo restante y demás parte de la torre, esto es, por la parte exterior, y lo restante y demás parte de la torre amenazando ruina; la bóveda perteneciente al segundo cuerpo de la mencionada, la mayor parte hundida la entrada de la misma, la puerta interior permanece plantada, faltando la primera, como igualmente se ve una de las Puertas del Polvorín, los demás efectos los he mandado recoger, pues estaban mezclados con las ruinas. En cuanto a las 99 libras de pólvora que había, no he podido averiguar si se habian incendiado o no, por causa de no poder penetrar en algunas partes del interior, por el mal estado en que se halla, ni tampoco he podido comprender la causa de tal acontecimiento. Lo que pongo en conocimiento de Vd. para los efectos consiguientes."
Ignoramos cual sería el resultado de la información mandada abrir al Ayudante por el Gobernador, pero debió de estar en concordancia con lo ya dicho a la máxima autoridad militar de las islas, por cuanto ésta dio cuenta al Ministerio de la Guerra, en los mismos términos del parte inicial. Preocupación del Capitán General era, que el servicio de vigilancia que desde la destruida torre se ejercía pudiera sufrir menoscabo, y "no fuera tan extenso como conviene a la seguridad de la isla", por lo que insta al Gobernador para que hiciere las correspondientes y le informara de lo que resultara y procediera en su caso, a fin de adoptar la providencia "que nos convenga para que no quede desatendido servicio tan importante".

No estuvo remiso el Gobernador que, a vuelta de correo, le manifestaba que puesto de acuerdo con el Comandante de Ingenieros de la Plaza, se había persuadido de que lo más económico y conveniente sería construir una caseta fortificada para los torreros, en el monte inmediato al sur de la antigua, denominado Descubierta de la Chapa, que permite vigilar toda la costa y ensenadas hasta las torres limítrofes, con lo cual quedaría aquel puesto asegurado en su vigilancia y servicio correspondiente. Solicitó el Capitán General el asesoramiento preceptivo del Director subinspector de Ingenieros de las islas, quien con fecha tres de diciembre, le traslada el informe del Comandante de Ingenieros de Ibiza, por el que comunicaba: "...Y como resultado del reconocimiento practicado en aquel sitio, tengo el honor de manifestar a V.S., lo que sigue.

Los efectos de la explosión de un quintal de pólvora que contenía la torre de Campanitch, situada en la costa de levante de la Isla de Ibiza, fueron tan perjudiciales para dicha torre, que sin haber volado más que parte de ella, lo que ha quedado en pie amenaza más peligro que la misma voladura, pues continuamente caen de las partes más elevadas, masas de piedra que se desacen en fracmentos al rodar sobre el suelo, e impiden aproximarse a su pie; por lo que la demolición de los restos que han quedado, además de ser peligrosa sería muy costosa y sin objeto útil de ninguna especie, toda vez que no puede aprovecharse nada de cuanto ahí existe.

En vista del servicio que prestan los torreros en las costas de estas Islas, ya que para vigilar los puntos de desembarco, evitar el alijo de contrabando, formar cordón en tiempo de epidemia en el continente y por último tener un puesto asegurado y bien situado donde refugiarse, vigilar y hacer defensa pasiva, me han hecho concebir el proyecto de edificar una torre cuadrada o cuerpo de guardia defensivo, de reducidas dimensiones y de poco costo que satisfaga a las exigencias del servicio peculiar de los torreros. 
En su consecuencia examinando y reconocido el torrero acompañado del Sargento de Torreros de aquella Isla quién ha facilitado los actos necesarios, como conocedor práctico de toda la costa, me ha parecido que en el estado ruinoso que ha quedado la torre sería muy costoso su reedificación por ser una obra colosal para abrigar dos hombres que aunque tenían a su cargo una pieza de artillería montada y en batería, no era puesta allí para que ellos pudieran cumplir mejor su cometido, sino con otro objeto muy anterior a la organización de los expresados torreros; y como hubiera sido costoso el retirarla se quedó montada, como en muchas otras torres de estas costas, cuyos cañones se encuentran abandonados a alguna distancia de aquellas. 
Para ejercer una vigilancia completa a un lado y otro del punto donde se situe la torre, se hace necesario abandonar la altura donde se hallan actualmente las ruinas de la Campanich, pues que ésta sólo descubre la isla de Tago Mago que está muy próxima, y la parte de costa situada al N. hasta punta Grosa proximamente lengua y media, quedando oculta toda la del S. que es precisamente la que tiene mejores calas y abrigos para las embarcaciones, por cuya razón los torreros al verificar la descubierta por las mañanas, siempre se han situado sobre la altura llamada Descubierta de la Chapa distante unos dos kilómetros de la anterior, descubre los mismos por el N. que desde Campanich, domina igualmente el islote Tago Mago y ve además perfectamente toda la costa del S. hasta punta Arabí que dista unas dos leguas. 
Por consiguiente reconociendo que por las razones que dejo apuntadas, mucho más ventajoso ocupar la altura o sitio llamado Descubierta de la Chapa que la que actualmente ocupan las ruinas de la de Campanich, y siendo además necesario y urgente promocionar un abrigo seguro a los torreros que la ocupaban, pues se han quedado sin casa ni hogar y se hallan alojados a bastante distancia de la costa, me atrevo a proponer y pasar a manos de V.S., para la superior aprobación, los planos del proyecto el presupuesto extraordinario de un cuerpo de guardia defensivo o torre cuadrada con dos pisos para alojamiento en ella con toda seguridad los torreros encargados de vigilar la costa. Esta obra por su urgencia he creido que estaba comprendida en la declaración tercera del artículo 36 del Reglamento de Obras del Cuerpo". 
El proyecto debió de merecer la aprobación de la superioridad, toda vez que el 17 de mayo de 1865, el Excmo. Sr. Ministro de la Guerra decía al Ingeniero General: "Enterada la Reina (q.D.g.) del proyecto y presupuesto que V.E. remitió a este Ministerio con fecha 13 de febrero último, importante seis mil quinientos reales de vellón, con objeto de que pueda reemplzarse la Torre de Campaniche en Ibiza, que fue destruida a consecuencia de haberse colado al repuesto que en ella había por efecto de una descarga eléctrica: S.M. de conformidad con lo informado por el Director General de Administración Militar, se ha servido aprovar dicho presupuesto adicional, con cargo a la dotación ordinaria del material, por ser esto lo más regualr considerando lo que sobre el particular se halla dispuesto y la índole de la atención de que se trata".
Aquella torre cuadrada de dos pisos de que se habla en el proyecto, jamás llegó a construirse a no ser que el tiempo haya hecho desaparecer no sólo su huella sino hasta su recuerdo. Aunque nos inclinamos a creer que estos seis mil quinientos reales de vellón aprobados para su construcción, jamás llegaron a Ibiza, que una vez más y a pesar de los buenos deseos, el crónico estado de anemia de la Hacienda Pública, lo hizo imposible.

Suponemos que el problema planteado con la voladura, se solucionó gracias a la iniciativa local, con la construcción de un habitáculo provisional, que la provisionalidad es una manera de ganar la eternidad en el Pou des Lleó, cuyas ruinas han alcanzado nuestros días y son conocidas en la zona como la Casa de sa Guarda. Pero esto ya es harina de otro costal. Finaliza aquí el artículo en el que el Sr. Posadas nos aclara todo lo referente a la explosión que causa la ruina de la torre. En lo que a la torre se refiere, para finalizar añadiremos que en el acta de entrega y en cumplimiento a lo dispuesto en la R.O. de 15 de febrero de 1867, cuando el Ramo de Guerra devolvió a Hacienda las torres existentes, le fue asignado un valor de 150 pesetas.

Bibliografía consultada:
TORRES DE DEFENSA DE SANTA EULALIA
Aportación al conocimiento del Patrimonio Histórico del Municipio de Santa Eulària des Riu
Michel Ferrer Clapés
Antonio Ferrer Abárzuza

 

 

 

 

 

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