TORRE DES CARREGADOR

 


Se encuentra situada al extremo sur de la playa d'en Bossa, en terrenos de la parroquia de Sant Francesc de s'Estany. Desde aquí se ve una bella panorámica con la isla de Formentera delante, a la izquierda toda la extensión de la playa (la más grande de la isla) y al fondo, la ciudad de Eivissa. Esta torre fue concebida para la protección y defensa de los cargadores de sal, de aquí viene su nombre. Construida el siglo XVI por la Universitat con ayuda real, se piensa que está situada encima de otra, quizás de origen árabe, que ya existía. Originalmente toda la planta baja era una única habitación con una puerta. El año 1762 se construyó, incorporándole un nuevo sistema de defensa que incluía un polvorín. Como el resto de torres de defensa consta de una planta baja y un primer piso al cual se sube por una escalera, la de esta tiene la particularidad de ser de tornillo con escalones de una única pieza de maragda. La puerta exterior era defendida por un matacán sostenido por cinco ménsulas, de las cuales se conservan tres casi completas. Esta torre tiene la particularidad que el cuarto principal tiene un hogar de fuego empotrado al muro y un armarito de pared.

El itinerario guiado a su paso por la torre des Carregador de sa Sal J.M.L.R.

Ibiza, 7 de Marzo de 2014 

Sobre cinco siglos de escoria

Una visita guiada por sa Sal Rossa recupera el paso de los púnicos, los genoveses y los corsarios por la isla

El Parque Natural de ses Salines organizóla semana pasada, con motivo del Dia de les Illes Balears, un itinerario guiado por sa Sal Rossa que sirvió para que las 20 personas que participaron en el paseo matutino descubrieran los valores culturales, naturales y, sobre todo, históricos que esconde esa zona, donde toneladas de conchas de ´murex´, un gasterópodo marino, son las protagonistas.

JOSÉ MIGUEL L. ROMERO | SES SALINES (SANT JOSEP) Bajo los pies, la escoria de murex acumulada durante cinco siglos. Solo cuando la educadora ambiental Marta Tur avisa de qué es lo que pisan, las veinte personas que participan en el paseo guiado por sa Sal Rossa sienten el vértigo de la historia y casi empiezan a caminar de puntillas.

En la Xanga, entre la torre des Carregador (o de sa Sal Rossa) y las casetas varadero, se acumulan toneladas de conchas de gasterópodos a los que los púnicos, primero, y luego los romanos extraían la glándula hipobranquial de un certero y limpio tajo para fabricar la púrpura. El suelo empieza a quemar por el peso de la historia, más si la vista se detiene en las partículas que lo componen: no son piedrecillas lo que se engancha a las suelas de las botas de trekking, sino millones de trocitos de conchas de cornets, thais, pades... Nada impide pisar este yacimiento de la escoria desechada hace 20 siglos. Del suelo emergen los restos de plásticos negros usados en una excavación interrumpida hace tiempo.

«Bien con nasas, a mano o con cuerdas», lo púnicos extrajeron en esa zona los murex hasta que, según Tur, fueron diezmados y esa industria dejó de ser rentable. Se sacaban del agua «después del verano», poco antes de que empezara el invierno, y no debía de ser una producción apta para la urbe: las glándulas, depositadas en cubos de agua salada, se dejaban fermentar durante tres días. El hedor a putrefacción debía de ser aún más poderoso que el de la cercana depuradora de Platja d´en Bossa........

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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