DOS FAROS CON 150 AÑOS DE HISTORIA

 

NIEVES GARCÍA GÁLVEZ | IBIZA­  Los faros de la Mola y es Botafoc cumplieron el pasado 30 de noviembre 2011 sus 150 años de historia. Vieron la luz gracias a los proyectos del ingeniero nacido en Palma Emili Pou (1830-1888), el «precursor de la señalización marítima en Balears», y todavía hoy, monitorizados  remotamente, sirven de guía en las noches y en los temporales a las embarcaciones que surcan las aguas pitiusas.

«Cuando tenía seis años se electrificó el faro de la Mola y todavía recuerdo cuando se trabajaba con petróleo. Había que subir cada día arriba del faro, había dos depósitos y con una bomba de presión se hacía subir [el combustible]», afirmó, en la charla celebrada ayer en el Club Náutico de Ibiza por el citado aniversario, el técnico de sistemas de Ayuda a la Navegación,  Santi Ribas, farero e hijo también de farero. Entonces, «un mecanismo de relojería» hacía rodar la óptica que, como hoy, estaba suspendida en mercurio –«la única que queda en funcionamiento»–.

Con la electricidad, en el caso del faro de la Mola, llegó una mayor comodidad para «los técnicos» que vivían y trabajaban allí, y también un cambio en sus tareas. Eso sí, el sistema del petróleo «era más seguro cuando había tormenta y caían rayos», destacó Ribas, aunque con la instalación de pararrayos y algunas mejoras, se consiguió que los sistemas eléctricos no tuvieran fallos. Mientras el faro de la Mola funcionaba así, en Barbaria se creó otro que iba a gas, pues hasta allá no llegaba la luz eléctrica. Después vendría la instalación de placas solares y el telecontrol desde un lugar remoto que ha permitido «simplificar mucho» el trabajo.

«Antes había uno o dos técnicos en un faro. Se ha ido reduciendo la plantilla y ahora entre dos cuidamos de más de 40 luces entre faros, balizas o luces de puerto», subrayó Ribas, de 46 años, quien a los 16 fue a vivir al faro de es Botafoch por el trabajo de su padre y que después regresó a la Mola a trabajar y, tras pasar por el de ses Coves Blanques, en Sant Antoni, de nuevo a la baliza de Ibiza.

Junto a Ribas participaron en la charla el directivo del Club Náutico e historiador Pere Vilàs y el jefe de Proyectos y Obras de la Autoridad Portuaria de Balears (APB), Jorge Martín, quienes coincidieron en resaltar la figura de Emili Pou –Hijo Adoptivo de la ciudad de Ibiza–, quien en 1847 impulsó un plan sobre la necesidad de ubicar estas señales luminosas en el litoral. Gracias a esto se pasó de contar con alrededor de 40 a 126 faros.

Vilàs recorrió la historia de los faros homenajeados, de cómo tras el diseño del proyecto y la adjudicación de las obras se consiguieron poner en marcha tras retrasos provocados por la falta de piedra para construirlos, encontrarse con que el terreno era blando –como ocurrió en el entonces islote de es Botafoch– o con enfermedades de los trabajadores. «Aceite de oliva era el combustible que empezó a usar el faro de la Mola», recordó el historiador, que destacó «la idoneidad» del lugar donde se ubica que incluso «inspiró a Julio Verne para su novela ´Héctor Servadac´».

Por su parte, Martín indicó que actualmente la APB tiene 34 faros asignados a su gestión, lo que la coloca la primera de España, «con un gran bagaje y experiencia» que la «obliga a ser puntera en tecnología». De ellos, diez están en las Pitiusas y la mayoría «en lugares de difícil acceso», por lo que su mantenimiento es «complicado». En estos momentos, comentó, todas las señales marítimas están telecontroladas desde Palma y estas tienen un 99,6 por ciento de fiabilidad.

Según Martín, con la tecnología y su evolución, las casas en los faros han perdido su uso, por lo que desde 1999 se buscó darles utilidades alternativas, pero reconoció que hay casos difíciles por su situación, como por ejemplo el de es Freus. Martín destacó el valor ambiental de los lugares donde están ubicados los faros y la necesidad de que la gente conozca, valore y visite este «patrimonio».

 

 

 

FARO DE LA MOLA - FORMENTERA

El Faro de La Mola, se encuentra situado en el pueblo del Pilar de La Mola, Formentera, a unos 2 km de distancia, pudiendose presenciar desde el mismo pueblo por ser una carretera de linea recta.



HISTORIA

Se inauguró el 30 de noviembre de 1861. El primer aparato luminoso consistía en una óptica catadióptrica fija de 2º orden de la casa francesa Henry Lepaute y una lámpara moderadora de aceite tipo Degrand. En 1928 se instaló una óptica de rotación de doce paneles catadióptricos procedente del faro de Formentor y adaptada a la entonces moderna tecnología francesa que empleaba un flotador de mercurio para acelerar el movimiento giratorio y reducir el tiempo entre destellos.

Esta óptica todavía presta servicio en la actualidad, con una apariencia luminosa de destellos aislados cada cinco segundos. Ese mismo año se retiraron los antiguos mecheros de mechas concéntricas para instalar un sistema de alumbrado por incandescencia de vapor de petróleo, tipo Chance de 85 m/m, que empleaba capillos de seda como foco luminoso.

En 1970 se electrificó la señal, sustituyendo las antiguas lámparas de petróleo por una lámpara trifásica eléctrica de 3.000 watios y dos grupos electrógenos como sistema de emergencia. Su linterna poligonal de doce lados, es la única de este tipo que permanece hoy en día operativa en el archipiélago, ya que en el resto de faros se fueron instalando linternas cilíndricas, de cristales curvos y montantes inclinados. La del faro den Pou también es poligonal pero de ocho lados.

En 1944, el técnico encargado rescató al piloto de una avión alemán que había caído a unas dos millas del faro, dándole alimento, ropa y cobijo. Al día siguiente fue llevado a la base de hidroaviones que entonces existía en el Estany Pudent, desde donde fue repatriado. Por estos hechos el gobierno alemán, en plena 2ª Guerra Mundial, entregó a este farero un diploma y mil pesetas como recompensa a su labor de rescate

 

Datos técnicos : Latitud N: 38º 39,797’; Longitud E: 1º 35,035’ Alcance nominal: 23 mn. Apariencia luminosa: Destellos blancos cada 5 segundos. Apariencia diurna:
Torre sobre casa blanca, 22 metros

 

 



FARO DE BOTAFOC - Ibiza - Eivissa

El 18 de octubre de 1859 comienzan las obras adjudicadas a D. Andrés Roses. Se inauguró el 30 de noviembre de 1861, al mismo tiempo que los faros de La Mola, Capdepera y Penjats (en su versión reformada). Inicialmente contaba con una óptica de 6º orden procedente del faro de Penjats y luz fija blanca

Algunos autores opinan que antiguamente se encendían fuegos sobre la cima del islote para poder orientar a los navegantes; efectivamente el nombre de “Botafoc” puede traducirse como “Sale-fuego” lo cual cuadra con esta interpretación.

Tiene la particularidad de ser uno de los pocos faros que, desde el primer momento, dispuso las viviendas de los torreros en dos plantas, debido a la escasez de espacio disponible para la construcción. En 1910 se sustituyó la primitiva linterna de cristales planos y planta octogonal por otra de cristales curvos y montantes verticales. También se colocó una nueva óptica de 4º orden BBT para luz fija con pantallas para producir una apariencia luminosa de ocultaciones cada 20”, las cuales pueden contemplarse actualmente en la Exposición de Señales Marítimas del faro de Portopí. Ese mismo año de 1910 la torre fue recreida

Es uno de los primeros faros que adaptó su sistema de alumbrado para la electrificación, cosa que ocurrió en el mes de julio de 1918. Ese mismo año se electrificaron los faros de la Creu, Cap Gros, Ciutadella , Maó y Portopí.

Al estar inicialmente este faro situado en un islote, disponía de un servicio de lancha para el suministro de víveres y transporte de los torreros, cosa que quedó anulada al quedar más tarde comunicado mediante un dique con camino.

 

 

 

 

 

 

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