Cala des Cubells está a dos kilómetros de la población homónima, situada entre es Niu de s’Àguila y Cap Llumbí, así como bajo la mirada de Puig d’en Serra.

Este rincón costero tranquilo se caracteriza por estar formado por un conjunto de tres calas consecutivas, separadas por rocas desprendidas de los cantiles, envuelta de acantilados altos y agrestes, así como por tener talud compuesto de cantos rodados y grava, pendiente pronunciada (a pocos metros de la orilla se superan dos metros de profundidad), agua transparente y fondo de grava, roca y alga que invitan a practicar buceo y submarinismo

Las condiciones marinas y subacuáticas son aptas para fondear embarcaciones, hallándose protegida de vientos del oeste y expuesta a los del sureste-sur-noroeste. Su lecho marino está a ocho metros de hondura.

Este litoral escarpado potencia la blancura de sus peñascos con el encalado de las casas cercanas de es Cubells y, sobre todo, la de su iglesia, alzada sobre las rocas de este tramo de costa. De aquí el sobrenombre de Eivissa, illa blanca. El contraste aumenta al este de Cala des Cubells con la presencia de Cap Negret, farallón de color negro y punto más elevado de esta zona marítima.

El acceso por carretera es sencillo siguiendo la señalización viaria y los desvíos. Los últimos 300 metros se realizará por pista hormigonada de gran desnivel. El vehículo particular se
podrá estacionar gratuitamente por los alrededores.

Las características descritas anteriormente explican la afluencia baja de bañistas turistas.

 

 

 

 

 

 

 

 

Algunos de los devotos suben a sus embarcaciones para asistir a la procesión marinera. VICENT MARÍ
Tradición                                                                            Es Cubells, 15 de Julio 2012

La virgen mitiga hasta el calor

La tradicional procesión marítima de la Virgen del Carmen de es Cubells congrega, mar a dentro, a un centenar de devotos
Como es tradición desde la década de los 70, es Cubells celebró sus tradicionales fiestas de la Virgen del Carmen con una particular procesión marítima. Tras la misa, la imagen se embarcó mar adentro para recibir la ofrenda floral por parte de los vecinos de la localidad y algún que otro extranjero. Unas quince embarcaciones quisieron acompañar a la virgen durante su travesía.
 
 

PALOMA TUR | IBIZA Es Cubells celebró ayer la tradicional procesión marinera de la Virgen del Carmen. A las diez de la mañana, más de sesenta vecinos de la localidad y también algún que otro curioso abarrotaban la iglesia en la que  el párroco José Luis Moyá se encargó de pronunciar la eucaristía.

Al finalizar la ceremonia, la gente esperó a las puertas del templo, pendiente de la salida de la imagen. «Ya sale, ya sale», confirmó una vecina que se había mantenido expectante. Finalmente, la imagen de la virgen, en manos de Moyá, asomó por la puerta, provocando un gran apluso. Es una tradición que se mantiene viva desde hace más de cuatro décadas y que nació gracias a la iniciativa de algunos pescadores de la zona.

Pasadas las once de la mañana, la imagen de la Virgen del Carmen enfiló el camino hacia la embarcación que la portaría durante la procesión marinera, acompañada de unas 50 personas.

Durante el descenso del acantilado hacia el pequeño muelle hubo algún que otro tropezón provocado por las piedras, pero una vecina advirtió: «Hoy el sol no pica tanto y nos facilita la bajada hasta el mar; esto es cosa de la virgen, que siempre ayuda».

Procesión marítima
La embarcación de nombre ´Genoveva´ esperaba a la imagen de la virgen y el niño. Moyá y unos cuantos vecinos embarcaron con ella en el pequeño llaüt para dirigirse mar adentro. El resto de personas que también quisieron acompañar a la virgen en su paseo marinero ocuparon dos embarcaciones más. Ya en el mar, la virgen encabezó a unas 15 embarcaciones, algunas de las cuales se fueron sumando a medida que el ´Genoveva´ se adentraba en el mar. «Es precioso», señaló un holandés. «El año que viene quiero volver», añadió el mismo turista.

Poco a poco los barcos fueron rodeándola, quedando la barca que portaba la virgen en el centro mientras el resto daba vueltas a su alrededor en el sentido de las agujas del reloj. Se creó un silencio respetuoso, momento que aprovecharon los vecinos para llevar a cabo la tradicional ofrenda floral. El silencio se rompió por los aplusos de quienes decidieron acompañar a la virgen hasta el mar.

Diario de Ibiza, 16 de Julio 2012

 

 

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